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Carta | Vencimos y seguiremos venciendo – por Camilo Lagos

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A mis compañeras y compañeros PROgresistas

Estamos concurriendo ante el fin de un ciclo político, marcado por la transición pinochetista y la hegemonía neoliberal, y debemos estar orgullosos y orgullosas de haber contribuido, desde la primera trinchera, a poner fin a ese ciclo.

Hace casi 12 años, en marzo de 2010, un grupo de hombres y mujeres que nos habíamos encontrado en la campaña de Marco Enríquez-Ominami decidimos dar un paso en la disputa política y formar un nuevo partido, el Partido Progresista (PRO). Lo hicimos entonces convencidos que la candidatura de Marco de 2009 había permitido demostrar que era posible disputarles los espacios de conducción del país al duopolio y proponer una agenda de transformaciones radicales, pero en paz. Sentíamos el latir de un país que empezaba a despertar de un largo letargo, de la larga noche de la transición neoliberal.

Y por ello, nuestra carta fundacional, la que nos reunió en los primeros encuentros fundacionales del PRO, empezaba planteándonos el desafío de terminar con el duopolio político e impulsar una asamblea constituyente para una nueva constitución.

Innovamos en la política. Fuimos el primer partido en someter su nombre a votación. Más de 10.000 personas votaron entonces. Fuimos el primer partido en la transición que sin ser una escisión de otro partido, sin ser parte de las estructuras de poder, sin parlamentarios, ni alcaldes, ni ministros, logró inscribirse en todas las regiones de Chile. Hasta hoy no lo ha logrado otro partido. Fuimos el primer partido en convocar a miles a construir su programa de gobierno: 20.000 ideas para un Nuevo Chile en 2012 mostraban que era posible construir un programa participativo. El primer partido en plantearse una organización federalista. El primer partido en formalizar la presencia de juventud en todos los órganos de poder. El primer partido en innovar en las estéticas y gráficas.

Y nuestras banderas se fueron haciendo sentido común y mayoritarias: asamblea constituyente, primarias obligatorias, voto voluntario para que miles de jóvenes pudiesen votar, educación pública gratuita, fin a las AFP, derechos sociales garantizados, matrimonio igualitario, aborto y derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, fin a las bolsas plásticas, royalty a la minería, empresa nacional del litio, elección directa de intendentes, adopción homoparental, entre tantas otras… por las cuales nos mandaron a fumar opio y nos dijeron que no eran importantes para el país. Queda a la vista cuánta razón teníamos.

Probablemente los conservadores dirán que fracasamos porque no elegimos parlamentarios o no logramos los mínimos legales para mantener la legalidad (esta legalidad electoral que aun lleva la firma del dictador, por lo demás). ¿Y es que acaso creamos el PRO para profitar de cargos públicos? ¿Para vivir de elección en elección, sacando calculadoras para seguir existiendo? ¿O saltando de partido en partido para ocupar cargos públicos? Creamos el PRO para disputar ideas, para impulsar transformaciones, para romper con el duopolio, para correr los límites de lo posible, para sacudir a la sociedad chilena, para plantear preguntas incómodas… y entonces, claro que hemos triunfado en nuestra épica transformadora, porque tenemos un país con mayor conciencia en el cambio, y mayoritario por las transformaciones.

Los proyectos políticos no pueden ser funcionales a sí mismos. Deben responder a los ciclos políticos, a las necesidades de la sociedad, de su propia época. Y hoy está naciendo una nueva época, y por eso es necesario cerrar un ciclo, para empezar nuevas batallas.

No. Las y los progresistas no nos vamos para la casa. La militancia es una opción de vida. Vivimos para cambiar el mundo y militaremos ese cambio. Pero debemos leer nuevamente nuestro país, nuestro continente, nuestro planeta. Debemos re-imaginar la política, nuestra propia política y dar respuesta a nuevos desafíos. De lo que se trata, compañeras y compañeros, es de construir un nuevo horizonte de cambios. Y eso debemos comenzar a hacer.

Me tocó liderar el Partido en un momento clave de nuestra historia y estoy orgulloso de que con ustedes supimos estar del lado correcto. Pusimos lo mejor de nosotros para torcer el rumbo al modelo neoliberal, y lo hemos logrado. Supimos hacer frente a Piñera con firmeza y sin concesiones. Hoy Chile respira nuevos aires; atrás quedó el duopolio y su camisa de fuerza que frenaba los cambios. Atrás está quedando la constitución pinochetista. Ahora, a construir nuevos caminos, a sumar nuevas voluntades para un Chile más justo y solidario. A organizar, impulsar y defender el APRUEBO. Con ustedes, compañeras y compañeros, a imaginar el Chile de la próxima década y a luchar por ello.

Vencimos, y seguiremos venciendo.

Camilo Lagos Miranda,

Presidente Partido Progresista de Chile 2018-2021

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