19th Ave New York, NY 95822, USA

[Columna] Covid-19 y mujeres: No hay Misotrol

extra9

Por: Karen Espíndola

Los impedimentos provocados por la crisis sanitaria, el confinamiento y las cuarentenas obligadas junto a los agresores tuvieron como consecuencia el aumento de consultas de mujeres a las agrupaciones de “acompañamiento” de abortos con Misotrol, pero el medicamento prácticamente está agotado. ¿Qué pasará si la falta de medicamento se extiende en el tiempo? Y la respuesta que más les preocupa a los profesionales, es que las mujeres peligran con el uso de métodos riesgosos.

Ilustración: Carla Ñanculef.

Un estudio del instituto Guttmacher reveló que por el impacto del COVID-19, habrá tres millones de abortos en condiciones de riesgo, un estimado de 15 millones de embarazos no deseados y 28.000 muertes de personas gestantes. Además de que 49 millones de mujeres y niñas tendrían problemas en el acceso a los anticonceptivos.

Actualmente en Chile -salvo las tres causales- el aborto está considerado como un delito establecido por el Código Penal, lo que significa una condena de hasta cinco años de cárcel para quien lo provoque, ya sea la mujer embarazada o un un profesional de la salud.

En nuestro país las mujeres que han decidido abortar, lo harán en cualquier circunstancia, enfrentando las barreras sociales y económicas, exponiéndose a métodos inseguros, incluso poniendo en riesgos sus vidas.

Esta preocupación, ha encendido las alarmas entre las redes de acompañamientos y funcionaros de la salud. En medio de la pandemia, las mujeres que decidan abortar vivirán un proceso mucho más complejo y solitario.

La llegada del confinamiento por la crisis sanitaria, ha dejado a las mujeres a una posición mucho más vulnerable, lo que incrementa aún más la angustia cuando han tomado la decisión de abortar.

En efecto, las mujeres que abortan clandestinamente en Chile lo hacen en mayor parte accediendo al medicamento para inducir el parto llamado Misoprostol -medicamento que se usa para el tratamiento de las úlceras gástricas y comúnmente llamado Misotrol- el que genera contracciones en el útero, provocando el aborto espontáneo. La OMS lo incluyó en su lista de medicamentos esenciales, por su eficacia y seguridad para el tratamiento del aborto incompleto y del aborto espontáneo.

El doctor Gonzalo Rubio, ginecólogo obstetra del Hospital San José y miembro de la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir, explica que las consultas por abortos espontáneos han disminuido de una forma considerable.

-En este tiempo de pandemia, creen que esto se debe, a que las mujeres los inducían con Misoprostol, los que después pasaban por abortos espontáneos. Por lo tanto, la sospecha más evidente, es que no han podido conseguirlos en el mercado informal-, explica

El profesional agrega que ve el escenario poco alentador, sobre todo con las mujeres de escasos recursos. Ya que estima que se vendrá una avalancha de embarazos no planificados por el confinamiento.

La angustia de las niñas y mujeres, la incertidumbre de estar embarazadas de estar buscando un aborto seguro, el encierro, la falta de dinero y muchas obligadas a estar junto a sus agresores, ha llevado a las redes de acompañamientos a desplegar distintas estrategias desde el trabajo político y territorial que realizan.

Desde el colectivo “Con las amigas y en la casa”- un grupo de activistas que acompaña a mujeres en situación de aborto-levantan redes en todo el país para acompañar y asistir a las mujeres que han decidido abortar.

Confirman lo que era un secreto a voces: En medio de la escasez de insumos médicos, y otros relacionados con la salud sexual de la mujer, ya prácticamente no se puede encontrar Misoprotol.

“En esa lógica es fácil comprender que estos medicamentos tampoco están llegando a las mujeres que han decidido abortar”, dicen desde la agrupación.

Por esta razón, en el mercado negro, algunos han visto la oportunidad de dinero fácil lucrando frente a la desesperación y angustia de las mujeres

“Las dosis que se vendían en 80 o 60 mil pesos, ahora la están a 200 hasta 300 mil pesos”, dicen desde el colectivo.

Las mujeres relatan que las estafan con pastillas falsificadas o pastillas que ni siquiera llegan los envíos. De la misma forma, los “traficantes” del remedio dicen que tienen la dosis de pastillas sublingual, lo que no es cierto

-Hace años las compañeras feministas sabemos que son mejores las pastillas sublingiales, no en la vagina, porque si te las encuentras en algún servicio de salud, te pueden denunciar- explican.

Desde “Con amigas y en la casa” relatan que han subido considerablemente las llamadas de mujeres que buscan orientación y alguna solución frente a un embarazo no deseado. A su vez, insisten que no hay stock de medicamentos abortivos en el mercado informal a causa de la crisis sanitaria. Y el riesgo se vuelve mucho mayor para las mujeres: “Muchas niñas y mujeres están volviendo a abortar con métodos conocidos a lo largo de la historia y que son absolutamente riesgosos; como introducirse elementos extraños en la vagina o como tomar hierbas sin supervisión, de manera que pueden incluso intoxicarse”, comentan.

Sobre este tema, la OMS ha hecho hincapié el peligro que representan las prácticas abortivas sin las condiciones adecuadas y estima que cada año cerca de 22.000 mujeres y niñas mueren a causa de abortos no seguros. El 97% de ellas en Africa y Latinoamérica. Número podrían aumentar frente al impacto de la crisis sanitaria y los embarazos no deseados.

La preocupación cada vez se hace más grande entre las mujeres que acompañan y también entres los funcionarios y funcionarias de la salud que defienden el derecho a decidir de las mujeres. ¿Qué pasará si la falta de medicamentos a nivel global, no solo en Chile dura mucho tiempo? Y la respuesta a esa interrogante es preocupante: las mujeres pueden a morir por el uso de métodos riesgosos.

“Acompañamos porque creemos que es una forma de querernos entre las mujeres, una forma de demostrarnos amor entre nosotras, el cuidarnos, el darnos las manos y privilegiar siempre el encuentro cara a cara, conocernos más allá de un teléfono, estar juntas. Creemos que hay que dar la cara, ya que eso involucra despenalizar socialmente el aborto y en estos momentos no ha sido posible producto de la crisis sanitaria. Es inevitable, que las que acompañamos estemos con altos niveles de angustia, al estar escuchando todo el día la vivencia del miedo y desesperación no es algo inocuo para nosotras, somos seres humanos, sujetas políticas y activistas que ponemos toda nuestra humanidad en esto y esa humanidad también se afecta por el dolor de otras. Han sido momentos difíciles donde el teléfono no ha dejado de sonar y hemos tenido que buscar maneras de hacernos cargo y así poder acompañar mejor”, concluyen desde el colectivo.

Fuente: La voz de los que sobran